sábado, 24 de enero de 2009

Los Misterios de Verdun


La batalla de Verdun es de los episodios bélicos de la historia reciente que más literatura han generado. Sobre ella y sus consecuencias se ha escrito desde el primer momento, desde la misma trinchera, pero también desde el despacho y sobretodo desde la tranquilidad del hogar reencontrado. La bibliografía sobre Verdun es múltiple y diversa. Abarca desde tratados militares a las guias Michelin, de historias de unidades a libros escolares, y de libros-postales hasta cientos de testimonios de soldados y oficiales que participaron en ella. Éstos escribieron, siempre, desde la amarga y dura experiencia del abismo. Todas sus historias, las suyas propias, tienen un denominador común: la descripción de la interminable pesadilla, del infierno, de la carnicería, del apocalipsis. El horror, el miedo a morir, la inseparable presencia de la muerte, el lodo omnipresente y la contínua visión de las naturalezas muertas junto con el contínuo olor a podredumbre procedente de los cadáveres y otras penalidades son el imaginario recurrente en todos los testigos de la barbarie.
Sin embargo, compartiendo anaquel con las vivencias terribles coexiste el tratado militar. Este tipo de fuente proporciona información más racional y ordenada, basada en datos y cifras contrastables, sin apasionamientos. Por todo ello, un estudio detallado de los libros de historia militar sobre Verdun ofrece un universo, más racional, más lógico, pero aún así, no exento dudas o lagunas. Quizás no se trate de grandes dudas, pero sí de pequeños interrogantes que llevan al estudioso a sumergirse aún más en el Verdun como acontecimiento histórico único, o como lo llamaría el poeta Paul Valéry "Verdun, c'est una guerre tout entière insérée dans la Grande Guerre.., una guerra dentro de la Gran Guerra.
En el análisis de la batalla de Verdun abundan las certitudes y los hechos palmarios. Pero una nueva y concienzuda interpretación de los hechos podría proporcionar otras casuísticas o conclusiones.
La historiografía de todas las latitudes ha repetido y ha corroborado hasta la saciedad que el Grand Quartier Général francés erró en el desmantelamiento del sistema defensivo de la region de Verdun (decreto de agosto de 1915) ; desoyó las amenazas de un ataque alemán en la zona de Verdun aún bajo la presión de las informaciones proporcionadas por la oficina de información de l'Armée (2e Bureau) y de los incontables prisioneros alemanes que alertaban de una gran ofensiva ; abandonó -quién sabe porque- la defensa activa de la Région Fortifié de Verdun (construcción de puntos fuertes y trincheras) ; hizo caso omiso a las peticiones de algunos de los mandos sobre la falta palmaria de armamento y recursos humanos, y un largo etcétera de faltas que explican gran parte de los éxitos alemanes en los primeros momentos de la batalla. Uno de los ejemplos más notorios de la incompetencia de los mandos en el tema Verdun fue la pérdida de Fort Douaumont. Sobre la caída de Douaumont, la historiografía francesa, en muchos casos, ha corrido un tupido velo para evitar señalar a los culpables y así pedir explicaciones. Pero otros historiadores como Lefebvre o Pericard recurren claramente a señalar a determinados mandos de suma incompetencia e irresponsabilidad, culpándolos en primer lugar de ocasionar, con su falta, la muerte de más de cien mil franceses. Curiosamente aquí comienzan algunos de mis interrogantes, Canini en su Combattre a Verdun comenta que los mandos, ante la amenaza latente de un ataque alemán a gran escala decidió enviar a la zona de Bar-le-Duc a unos 70 kilómetros de la línea de frente dos de la mejores divisiones de infanterías de l'Armée (7ª y 20ª DI). La 20ª, al mando de Balfourier, era llamada la División de hierro.
La pregunta que surge es:
El GQG envió a ambas divisiones de reserva para evitar que el golpe -ya previsto- fuese menor, y así tapar la herida antes del desangre?
Sabían realmente del ataque los mandos del GQG? Con la hipótesis plausible de que la conociesen, consintieron la gran ofensiva alemana en vistas a un ataque conjunto aliado en verano de 1916?
Chantilly sirvió para planificar la ofensiva aliada en el Somme, y una vez iniciada la batalla de Verdun sirvió para sus objetivos ulteriores?
El Somme alivió a Verdun, o Verdun facilitó el Somme, con miles de tropas alemanas atrapadas en las trincheras de Verdun?
Resumiendo, fue Verdun un cebo?
Esta serie de interrogantes plantean o animan a otra lectura de los hechos o a su reafirmación. Sin embargo, los verdaderos misterios de Verdun residen en las decisiones estratégicas del Alto Mando alemán en relación al planteamiento ofensivo.
Los dos interrogantes inconclusos son: Por qué no se decidió atacar sobre las dos orillas del Mosa, y en cambio se permitió a la artillería francesa atacar el flanco derecho del ataque alemán desde la Côte 304 y Mort-Homme, lo que restó a los primeros instantes del ataque sus mejores perspectivas de éxito? Pura incompentencia??
Por otro lado, queda claro que la no-destrucción de los puentes del Mosa en Verdun y dejar intacta la Voie Sacrée respondía, en los primeros tempos de la ofensiva, a la intención de mantener el cordón umbilical de Verdun con el resto de Francia para así poder convertir el campo de batalla en una picadora.
Pero la gran cuestión es: Constatado por el Alto mando alemán que Verdun ya era en abril una picadora de carne alemana, por qué no destruyeron la única vía de avituallamiento de víveres, tropas y municiones??
La aviación alemana era incapaz de bloquear el tránsito en una via tan frágil como la Voie Sacrée? Por qué su mantenimiento? ...
Reflexionemos !!

martes, 26 de agosto de 2008

Côte 304, desde la ruta de Esnes


Vista de la Côte 304 desde la ruta a Esnes

martes, 17 de junio de 2008

Explosión en el túnel de Tavannes, 4/9/1916




El túnel de Tavannes de una longitud de unos 1.400 metros fue construido a finales de la década de 1860 para línea ferroviaria Verdun-Metz.
Ya en los primeros días de la batalla de Verdun en 1916 comenzó a utilizarse por el ejército francés como refugio fortificado. Su posición estratégica y cercanía al frente propiciaron que se usase como espacio de múlitples usos: cuartel general, hospital improvisado, depósito de municiones y refugio para el acantonamiento de tropas de refresco.
Para habilitar espacio para las tropas, unidades de ingenieros instalaron hileras de literas de hasta de tres niveles a lo largo de las paredes del túnel así como barracas para los oficiales de forma que sólo quedó un estrecho corredor que permitía el paso de tropas y la evacuación de los heridos.
La temprana localización por parte de la artillería alemana del túnel hizo que fuese constantemente bombardeado. Las dos entradas (este-oeste) eran regularmente castigadas mediante proyectiles de gas que provocaban numerosas escenas de pánico entre las tropas y heridos que en él se encontraban. Para evitar bajas, las dos entradas fueron selladas con alambre de espino y sacos terreros. Normalmente, el túnel siempre estaba lleno de soldados que, o bien, formaban parte de tropas de reserva o buscaban refugio de los bombardeos alemanes o estaban heridos y el túnel era un etapa más en su evacuación hacia los hospitales de retaguardia. La gran mayoría de soldados que pernoctaban y malvivían en el túnel cuentan historias horribles sobre las condiciones sanitarias e higiénicas en las que vívian: hambre, sed, dormir en el suelo entre basura y excrementos, ambiente nauseabundo, olor de las letrinas, etc. Eran tan penosas las condiciones que muchos preferían realizar tareas al aire libre que verse confinados en un ambiente tan malsano.

Pero la noche del lunes del 4 septiembre de 1916 tuvo lugar un accidente. Una impresionante explosión sacudió el túnel. Algunas fuentes han comparado este hecho con el que ocurrió a tropas alemanas en Fort Douaumont.
Las causas exactas de la tragedia se desconocen, aunque numerosas hipótesis se han apuntado sin que se haya podido esclarecer con seguridad cual de ellas pudo ser. La más plausible sería aquella en la que el cargamento de una mula se incendió fortuitamente mientras unos soldados cocinaban cerca. El fuego se propagó muy rápidamente debido sobretodo a las corrientes de aire del tunel y convirtió a este en un infierno. Las llamas alcanzaron un depósito de granadas y explotó el depósito de granadas y otras municiones. Otra de las teorias habla de otra mula que transportaba granadas y que al tropezar con una vía y dejar caer toda su carga provocó el pánico que a su vez causó una explosión de algunos depósitos de gasolina y el posterior incendio. La historia del 365º regimiento de infantería de l'Armée teoriza sobre la posibilidad de que explotase primero el depósito de municiones: "La explosión en el interior del túnel de Tavannes tuvo lugar a las 21.15 h del cuatro de septiembre de 1916. Un cuarto de hora después, una espesa nube de humo llenaba el túnel hasta la chimenea central y la salida este. El manto de gas era intenso y cargado de gases venenosos. Centenares de soldados cayeron asfixiados. Era imposible penetrar, ni con máscaras de gas, para rescatar a los supervivientes de la explosión.Media hora después, hombres medio asfixiados y medio desnudos iban saliendo del túnel en pequeños grupos. Son recogidos por miembros del cuerpo sanitario y soldados del 365º regimiento que ocupaban zonas próximas a la fontaine de Tavannes. Las negras y espesas columnas de humo se elevaban al cielo lo que provocaba que el enemigo bombardease las inmediaciones del túnel impidiendo el acceso.
Después, al abrigo de la oscuridad nocturna, los primeros grupos de socorro prueban de penetrar en el interior. Al intentarlo, tropiezan con enormes escombros y numerosos trozos y pedazos de cadáveres calcinados. Durante tres horas, el incendio estuvo ardiendo en el interior del túnel. Cuando se apagó, los equipos de socorro descubrieron montones de cuerpos carbonizados debajo de los pozos de aireación por los que habían intentado vanamente huir".Otra teoría habla de un territorial que llevando fulminantes chocó con unos cables de electricidad lo que propició un pequeño incendio y una posterior explosión. Esta última hipótesis es descartable ya que se encontraron las mechas o cordones Bickford conectados a las minas intactas. De entre las hipótesis planteadas la que tiene más indicios de verosimilitud es la primera. Sin embargo, todas ellas situan el incendio antes de la explosión. Si tiene en cuenta este orden en los hechos, primero el incendio y la luego la explosión, la extrema estrechez del túnel donde se acumulaban tantas tropas, servicios y municiones hizo que el incendio se propagase rápidamente gracias a las corrientes aire presentes en el túnel. La mayoría de soldados se puso sus máscaras de gas y corrieron hacia el extremo contrario del fuego viviéndose escenas dantescas. De forma casi inmediata y por acción de la corriente de aire, el fuego se extendió al lado contrario del túnel donde estaba el depósito de municiones y produjo una impresionante explosión. Los primeros que huían por ese extremo del túnel fueron alcanzados por la terrible onda expansiva. La localización de un gran número de cadáveres a unas decenas de metros en un punto determinado corrobora esta hipótesis. Pero éstos aún fueron afortunados, ya que los supervivientes de la explosión y del incendio se encontraron rodeados por el fuego y por los gases asfixiantes que los acabaron consumiendo.
Se calcula que murieron más de 500 soldados: el estado mayor de la brigada 146ª, con el coronel Florentin a la cabeza, oficiales, soldados de los regimientos de ingenieros 8º y 10º, los regimientos de territoriales 24º, 98º y 22º, médicos, enfermeros, camilleros y sobretodo gran número de heridos que debido a sus heridas no pudieron ni levantarse de sus camillas para salvar la vida.
Hasta dos días después del accidente no se pudo entrar en el túnel para retirar e identificar los cadáveres. Los restos humanos apenas eran reconocibles y el porcentaje de identificaciones fue muy bajo. Evidentemente, ningún medio de comunicación se hizo eco del accidente. Y sorprendentemente, el alto mando del ejército alemán tampoco se enteró del incidente.

domingo, 6 de abril de 2008

L'agent de liaison



L'Illustration, 30 mars 1918

domingo, 2 de marzo de 2008

Côte 344

La toma de la côte 344 por l'Armée


Según el comunicado de prensa, la operación transcurrió así: "Por el margen derecho, el Talou y la côte 344 formaban el eje de la acción. Era allí donde la batalla tenía el máximo fragor. Allí estaban dispuestas las mismas tropas que en la acción del 15 de diciembre habían tomado la côte du Poivre. Los alemanes habían construido una serie de fortificaciones a lo largo de toda la cresta que nuestra artillería les había obligado a evacuar. Pero la distancia a cubrir en el avance a través de las colinas horadadas ya era de por si un duro obstáculo. El enemigo nos inundó con gas. Nuestras tropas mostraron una energía sobrehumana en estas condiciones. Cargaron con las máscaras puestas y subieron tres kilómetros en menos de una hora; la côte 344 se asaltó y tomó con nuestras tropas enmascaradas."

Mort-Homme reconquistado

Vista de la cresta de Mort-Homme reconquistada por l'Armée


Fuente: L'Illustration, revue hebdomadaire, 1 septembre 1917

sábado, 1 de marzo de 2008

Bois de Haudromont, Côte du Poivre y Louvemont

Vista del Bois de Haudromont, la Côte du Poivre y Louvemont


Fuente: L'Illustration, revue hebdomadaire, 13 janvier 1917